Son recuerdos y promesas rotas


En la vida hay que pasar páginas, cerrar libros e, incluso, clausurar bibliotecas. Empezar de nuevo no debe darnos miedo, es una nueva oportunidad que nos da la vida para conseguir aquello que tiene preparado para nosotros y que, quizás por querer demasiado, por dar de más, o por esperar lo que nunca vendría. nos ha tirado al suelo.

adelante

La vida no es sencilla, los días a veces son duros de superar, los amores, los amigos, los sueños… vienen y van, pero, tal vez, tu final feliz no incluye a ninguna de esas personas, ni siquiera ese camino que habías escogido para ti. Tal vez eres tú, por tu cuenta recogiendo los pedazos y volviendo a empezar, liberandote para encontrar algo mucho mejor y más grande en el futuro lo que harán que encuentres la verdadera felicidad.

A veces lo mejor es guardar silencio, sonreír y seguir adelante. Y esa ha sido mi decisión, pero… hay quién no me permite seguir mi camino por mucho que lo intento, así que quizás callarse ya no sea la solución.

Ha sido un camino duro hasta llegar a donde hoy estoy. Un camino en el que me ha costado volver a levantarme, encontrar mi sonrisa, volver a sonreir y descubrir que no todo el mundo actúa de la misma forma que yo. No todos los “Te quiero” significan lo mismo, no todas las amistades lo son, y no todos a los que le das la mano para ayudarles te la devuelven, si no que la usan para acuchillarte por la espalda cuando nunca te lo esperaste.

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Este, al que cada vez le queda menos, ha sido un año diferente. Con momentos duros, con momentos felices, con instantes de alegria, con días de dolor, con decepciones tremendas, con sueños rotos y con sonrisas que no han tenido precio. Porque si, aunque los golpes hayan venido uno detrás de otro, todo, siempre tiene su lado bueno.

Han habido palabras que han valido todo como esos “te quiero un mundo”, distancias que se acortaban porque se medían por mails y no por kilómetros, sueños y planes como los de conseguir lo que nos mereciamos, comernos el mundo, volver a devolver sonrisas perdidas en el camino.

Han habido días de reencuentros con abrazo de oso, con miradas para los que no se necesitaban palabras, con risas y lágrimas, días en los que la espera del metro a primera hora de la mañana han valido mucho más que toda una noche de bailes, risas y fiesta.

Han habido palabras en las que has creído a pies juntillas, promesas que al final no han valido nada, que se han perdido entre cuatro paredes y que se fueron como lágrimas en la lluvia. Amigos que han demostrado no serlo, que cuando peor lo estás pasando te dejan de lado porque creen las mentiras que otros les hacen ver manipulando, compañeros que no ven más allá de donde les hacen ver….

no olvidar

Olvidar o no olvidar, he ahí la cuestión. ¿Olvidar tus promesas y tus bonitas palabras? ¿olvidar tus besos? ¿olvidar tus mentiras? ¿olvidar que te fallé? ¿qué no legué a cumplir mi palabra de verte feliz? ¿olvidar que me dejé engañar y con ello te dañé? ¿olvidar el dolor? Hay personas en la vida que te hacen ver aquello que quieren y o les creemos, o les queremos creer. Preguntas sencillas y directas como ¿tienes novia? y respuestas tan seguras y falsas como un no. Palabras y frases que te arrancan sonrisas eternas como “te quiero un mundo, aun no puedo decirte que estoy enamorado de ti pero si que eres muy especial para mi y no quiero perderte”, palabras de ánimo, palabras de cariño, de amor, planes de futuro que no sirven para nada, sólo para descubrir que todo era mentira, y que mis amigos vivían. Tu egoismo, tus desplantes, tus palabras de odio, tus palabras que cada día y cada noche me hacían llorar y acababan con tus “lo siento, perdóname” mientras me abrazabas fuerte llorando tu también.

Despedidas que parecían más que lo que eran, en las que no querías irte, en las que me rompías el corazón aunque ya estaba destrozado al descubrir, sin que tu me lo dijeras, que no había habido nada de verdad. Que yo por tí me había jugado el todo, que había decidido renunciar a mi sueño, y tu a cambio sólo me habias engañado.

Pero hay más cosas que no se si olvidar, como un café en el Palace, en el que un compañero, uno que decía que era el que más me quería, me amenazaba suciamente mientras me mentía a la cara y me intentaba hacer sentir inferior a él, diciendo palabras hirientes para hundirme y hacerme sentir nada ni nadie cuando ambos sabiamos que no lo soy.

Su cara cuando se vió descubierto, cuando mirándole a los ojos le dije aquello que él no pensaba que yo supiera, y mi sensación de engaño al ver como para conseguir lo que él quería era capaz de amenazarme tan suciamente con destracerme la vida, mis sueños y jugar sucio (literalmente).

Olvidar…. ¿olvidar un paseo bajo el sol en pleno julio, con todo el calor mientras pensaba que había ocurrido? ¿Olvidar las caras de aquellos que yo pensaba que eran mis amigos cuando se lo contaba y entre todos decidiamos seguir adelante y me lo volvía a jugar todo por que para mi ellos lo valían todo?

Olvidar… olvidar el haber creido en las personas, en la amistad, en el amor, en el cariño, en los sueños y los proyectos que debían unirnos… Olvidar… las promesas de cumplir la palabra de aquello que yo pedía porque era lo justo. Olvidar las palabras despectivas, mentirosas y horribles de aquellas a quienes yo había apoyado y ayudado a conseguir lo que para mi era lo mejor para ellas y el proyecto, el sueño de todos, simplemente por maldad, egoismo y… ¿envidia? Porque ese si ella entra yo me voy… no tiene mucho más sentido. O las palabras por teléfono a alguien que no conocían inventandose cosas que no son por el mero hecho de hacer daño…

Olvidar como jugaron conmigo, como me dejé engañar, como mis ganas de que todo fuese bien me jugaron una mala pasada, como el creer en sus palabras no valió para nada, como descubrí que todo era igual..

¿Olvidar como pese al dolor que me hizo aquel al que más quería me decidí a perdonar, ser tu amiga con todas, seguir adelante y por ayudarte acabaste con mis sueños? Si, por ayudarte, por decir lo que me pedías para que pudieras seguir siendo feliz, por tapar las cosas y negarme a mi misma, por decir una mentira más, porque para mi eso era importante, tu felicidad, y tu decidiste hacer con eso el mayor de los daños que se puede hacer. Usar mi ayuda para hundirme, y lo peor, lo conseguiste. Espero que te sientas orgulloso.

¿olvidarme de todo ese daño? Pues si, es lo que quiero y lo que debo hacer, porque si algo me ha enseñado la vida, es que no son las pérdidas ni las caidas lo que pueden hacer fracasar nuestra vida, sino la falta de coraje para levantarse y seguir adelante.

cambios

 

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