Carta abierta a Carolina Punset


Estimada Carolina:

Acabo de leer tu artículo de opinión (permíteme que te tutee) en Libertad Digital titulado “Ya no se puede ser feminista” que me ha llamado poderosamente la atención y con el que no puedo estar totalmente de acuerdo.

Normalmente, en tus chalas sobre medio ambiente y educación siempre coincido con tus ideas y exposiciones, pero esta vez me has dejado sorprendida con lo que dices y defiendes. Hay cosas que no te puedo rebatir porque comparto contigo al 100%, como que el movimiento feminista nació para luchar y conseguir unos derechos que a las mujeres nos habían sido arrebatadas durante toda la vida y que, sin ellas, ahora no tendríamos.

Gracias a la lucha de esas mujeres, hoy podemos ir a la universidad, trabajar, votar, decidir que queremos hacer con nuestras vidas, vestir como queremos etc… pero hasta ahí llega la coincidencia de lo que yo pienso y defiendo con lo que dices.

La tercera ola del feminismo (ese al que se conoce como feminazismo por muy horripilante que sea la palabra) nada tiene que ver con ese primer movimiento feminista.

La lucha feminista de ahora, en muchos casos (no en todos) no tiene nada que ver con la reivindicación de la igualdad de derechos. Mientras muchas mujeres pelemos por lograr la igualdad real en todos los aspectos, muchas aprovechan en beneficio propio este movimiento y destruyen lo bueno del mismo.

Porque a la igualdad real, esa que defiende nuestra Constitución de la que tan de moda está hablar de regenerar cuando ni siquiera se cumple ni respeta, le queda un gran camino por conseguir. Pero para ello no podemos permitir que se pisoteen los derechos de los demás.

Yo no soy abogada como tú, pero he tenido que ir aprendiendo de leyes por lo que me ha ido ocurriendo en la vida. Por supuesto que no existe igualdad: Las mujeres no avanzamos como los hombres profesionalmente por las dificultades que se nos ponen al tener que decidir entre formar una familia o tener un puesto de trabajo mejor. Pero eso no se consigue poniendo leyes de cuotas. Eso solo hace que por nuestro orgullo queramos demostrar que nuestra valía es la que nos ha llevado a nuestra posición y no simplemente por esa cuota de género que se impone. Y nos hacemos pasar por “Superwomen” que no somos.

Yo lo solucionaría de otra forma, igualando la baja maternal y parental (excepto el tiempo de recuperación física llamada cuarentena) con lo que conseguiriamos dos cosas fundamentales:

  1. En los trabajos no se tendría en cuenta el género para ascender si no la valía, porque las bajas serían equiparadas
  2. El vínculo del hijo con padre y madre sería igual por lo que sería más sencillo que existiera una corresponsabilidad parental en la educación y cuidado del mismo durante toda la vida, hecho que, estarás deacuerdo conmigo, formaría en valores al pequeño y ayudaría en su educación como ser humano.

Durante años he escondido que yo he sido víctima de malos tratos. Nunca denuncié, y me costó empezar a contarlo por vergüenza y miedo. No quería que mi familia se enterase, hasta que aprendí que, contándolo, podía ayudar a otros y que mi familia y mi círculo cercano no me iba a juzgar ni a dejar de querer por lo que un tercero había hecho conmigo.

Sin embargo, creo firmemente que la LIVG 01/04 de 28 de diciembre, no sirve para nada. Las víctimas tenemos miedo porque no se nos protege. La única ayuda que se recibe es un RAI durante 3 años. Lo siento, yo no creo que dejar de depender de una pareja para depender del estado sea la solución. Eso no va a salvarte la vida, ni a hacer que superes una situación tan traumática.

Además, por mucho que se quiera ocultar, las mujeres no somos las únicas víctimas de violencia, ni tampoco las más numerosas. Hay niños, ancianos, hombres heterosexuales y homosexuales, transexuales, y por supuesto mujeres, víctimas de violencia. ¿los más numerosos? los niños, que a la par son los más indefensos. Por lo tanto, si, hay violencia contra las personas. Porque las mujeres también somos personas, y los niños, y los adolescentes, y los hombres, tengan la edad que tengan o la orientación sexual que sea.

La igualdad, querida Carolina, es luchar porque ninguno tenga que sufrir las consecuencias de una ley mal hecha. Es luchar porque todos tengamos las mismas oportunidades, porque no se nos considere menos aptos por razón de género, raza, edad, clase social, orientación sexual…

La LIVG comienza en su preambulo diciendo “La violencia de género no es un problema que afecte al ámbito privado. Al contrario, se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad. Se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión.” Sin embargo se juzga con esta ley cualquier violencia sobre la mujer, sea por el motivo que sea y no se trata a todos por igual. Es la única ley del Código Penal que diferencia por género entre víctima y maltratador. Sin embargo, el Convenio de Estambul habla de hombres y mujeres que deben ser protegidos y juzgados por igual ante una violencia en el ámbito familiar como esta.

Por supuesto que existe desigualdad en nuestra sociedad, pero nos afecta a todos. Por supuesto que existe violencia de género, por supuesto que hay mucho que trabajar, pero… flaco favor se nos hace a las mujeres victimizándonos o haciendo leyes que nos den una “cuota de poder” cuando somos tan válidas como los hombres.

Hay que educar en valores e igualdad, a adultos y niños, de esta manera, quizás, algún día, se pueda dejar de luchar por los derechos de unos y otros, porque se mire a las personas y no su género.

Y por último, permiteme recordar parte del ideario de Ciudadanos C’s con el que estoy completamente deacuerdo:

La libertad y la igualdad son nuestros valores básicos, los dos grandes valores que pretende defender Ciudadanos (C’s).

La Constitución, en su primer artículo, define a España como un Estado democrático, social y dederecho. Así entendido, el Estado no está constituido sólo por sus instituciones centrales sino también por las comunidades autónomas y por los municipios. Ello significa que debemos exigir a todos estos poderes públicos que la libertad y la igualdad de los ciudadanos sean reales y efectivas. Pero también significa que los ciudadanos debemos cumplir con los deberes que las leyes democráticas nos imponen.

La libertad es aquella esfera individual en la cual ninguna persona debe obedecer a ninguna otra y en la que ningún poder público debe ejercer dominación arbitraria alguna. Los poderes públicos tienen como única finalidad la defensa de esta libertad individual, es decir, la garantía de los derechos de los ciudadanos.

Por tanto, cualquier acto del Estado que no tenga esta finalidad debe ser considerado ilegítimo, así como es ilegítimo también cualquier acto de un individuo que vulnere los derechos de otro o incumpla con los deberes que la ley le impone. Ciudadanos (C’s) tiene como uno de sus principales objetivos velar para que el Estado garantice la libertad, no se extralimite de sus funciones y cumpla y haga cumplir a los ciudadanos los deberes que prevé la ley.

Pero la libertad es inseparable de la igualdad. La igualdad, desde este punto de vista, tiene dos facetas. Una faceta formal, en el sentido de que la ley debe ser igual para todos y todas las personas son titulares de los mismos derechos; y una faceta substancial, en el sentido de que el Estado debe asegurar la igual satisfacción de las necesidades básicas y, a su vez, eliminar los obstáculos y privilegios que discriminan a las personas para hacer posible que todos los individuos gocen de los mismos derechos, es decir, del mismo grado de libertad.

El punto de llegada, por tanto, no es necesariamente igualitario aunque sí el punto de partida: el valor igualdad debe ser entendido en el sentido de igualdad de oportunidades permitiendo así que se concilie con el valor libertad.

Por otro lado, la democracia, entendida como participación igual de los ciudadanos en el gobierno del Estado, también deriva del valor igualdad. La ley democrática no es sólo la ley que vincula a todos por igual, incluidos los poderes públicos, sino también aquella ley en cuya elaboración y aprobación han intervenido, directa o indirectamente, en posición de igualdad, todos aquellos a los que se les debe aplicar.

De la igualdad deriva, asimismo, otro principio fundamental de un Estado democrático, el principio de solidaridad entre ciudadanos, mediante el cual deben protegerse los intereses comunes de éstos bajo el presupuesto de que el todo y las partes se condicionan mutuamente.

Un abrazo.

Patry Ocaña

Mujer, persona e igualitaria.

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5 comments

  1. Pingback: Carta abierta a Carolina Punset | marieta15877
  2. Pablo · enero 7, 2016

    ¡Bravo Patry! ¿Eres de C’s? Es que juraría que había una Patry Ocaña en el partido. Un beso.

    • patrynando · enero 7, 2016

      Hola Pablo. Era de C’s 😉
      Un beso!!

      • Pablo · enero 7, 2016

        Lástima que ya no estés, espero que no te fueras por nada malo. Gente así es la que necesita C’s.

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