Feliz cumpleaños Peque (en 1.000 palabras)


Quede constancia en acta que me declaro culpable, antes siquiera de comenzar, de escribir la que, seguramente sea, la felicitación más larga que vayas a recibir en el día de hoy. Seguramente no sea la más bonita, ni la más fea, ni la más culta, ni la más moderna, ni la que más recordarás en el futuro, ni la que más rápido olvidarás.

No, simplemente será mi felicitación, el conglomerado de sentimientos, palabras, deseos, que quiero compartir contigo en este día tan especial, y, además, lo voy a hacer de manera pública. Yo, que timidez es mi segundo nombre, que me cuesta decir lo que siento, y ni con una pistola en la sien lo hubiera hecho, y sin embargo, hoy, no sé qué extraño virus se ha apoderado de mi, y aquí estoy dispuesta a hacerlo. Así que sin más preámbulos… lo siento, pero allá voy 🙂

La verdad es que no sé muy bien qué es lo que quiero decir, ni siquiera como lo voy a decir, dejo tan solo, que mis dedos aporreando el teclado conformen palabras que hay en mi cabeza y en mi corazón, creo que es la manera más sencilla de llegar a lo más profundo de uno mismo. Y allí, precisamente, en lo más profundo de mi, de mi cerebro, de mi corazón, incluso de mi alma, es donde tú, poco a poco, te has ido haciendo un hueco cada vez más arraigado y grande.

Un espacio en el que se encuentran todas y cada una de las sonrisas que desde nos conocemos has conseguido arrancarme, construido a base de palabras dulces, tiernas, duras, y, sobre todo, sinceras con las que has ido destrozando el muro que había fortificado alrededor de mi corazón y con las que has conseguido hacer, no solo que te quiera cada día un poco más, sino que yo crezca y me convierta un poco más en alguien que me gusta ser. Porque, aunque suena a tópico, y sé que mucha gente lo dice, en este caso es verdad: haces que quiera ser mejor persona, y creo que, un poquito, lo estoy siendo 🙂

Me imagino que hoy te estarán consintiendo al menos un poco de lo que te mereces y estarás escuchando todo el rato piropos, palabras bonitas, buenos deseos… pero ¿sabes qué? Es bonito que, al menos una vez al año, coincidiendo con el cumpleaños, todos lo recibamos. Y lo mágico de estos días es que, precisamente, al menos una ilusión se cumpla. Porque seguro que, cuando te has despertado esta mañana, esperabas mensajes, llamadas, whatsapps, besos, caricias, “te quieros”, regalos… y aún así, cada vez que has recibido uno de ellos te ha hecho sentir cuan especial eres para tantas personas. Y, eso, es lo genial de estos días.

Pues yo no podía ser menos, así que aquí me tienes, dispuesta a gritarle al mundo entero que hoy es un día mágico, especial, lleno de ilusión, el día de una de las personas más especiales del universo, y se lo grito a mi mundo, porque es necesario que lo tenga claro y no pierda esa perspectiva.

Porque si no lo descubriera, si no se permitiera el lujo de querer conocerte, de dejarte entrar y grabar a fuego todas tus virtudes, si no supiese todo lo que eres… se perdería una visión perfecta. Y no solo porque seas guapo, y estés tremendo (jijijiji), sino porque dispones de un corazón tan grande y tan bello que dejarlo marchar, perderlo de vista, es una pérdida enorme.

Y no, no digo esto solo porque te quiera, no, te lo digo porque es verdad. Porque tienes el corazón limpio como el de un niño, porque aún quedan resquicios de infancia en tu forma de pensar, de esa limpieza cristalina, de esa sinceridad abrumadora, con la que regalas tu visión del mundo.

Y me gustaría que fueras consciente de tanta grandeza y belleza como lo soy yo. Porque eres como un gran sol que ilumina mi vida, y como tal, a veces es más cercano y a veces lejano, a veces se ve y a veces parece oculto, pero, de todas maneras, sigue estando ahí. Y esa es una verdad absoluta.

A veces me enfado un poco con quien no quiere ver más allá de la primera sombra, del primer atisbo de ti, porque se pierde un universo entero que merece la pena conocer. Es como cuando comienza a llover, y se encierran en casa perdiéndose la oportunidad de ver una tormenta de las que te arrancan las carcajadas, de esas que casi sin darte cuenta te tienen empapado sin que te haya dado tiempo a llegar al primer refugio, y sin saber porque te hace tremendamente feliz, y se pierden el arco iris más bonito que hayan podido imaginar.

Así que, querido mundo, hoy es un día para alegrarse, para celebrar, para disfrutar, porque hoy es tu cumpleaños.

Hoy es el día de la tormenta, del sol, del arco iris, de la primavera. Hoy es el día de la sinceridad, de la simpatía, de la alegría, de la profundidad y de los grandes consejos. Hoy es el día de la amistad, pero de la AMISTAD con mayúsculas y en 72, nada de 10pts. Hoy es el día de la grandeza, de la comprensión, de la mano tendida, del que escucha. Hoy es el día… hoy es TU día.

Así que en este día mágico, solo quiero decirte, a gritos, a voces, en público, al mundo… GRACIAS por existir, por ser tan tú, por no dejar que el tiempo te cambie. Gracias por ser una excelente persona, por ser mi amigo, por estar a mi lado, por escucharme, por comprenderme, por guiarme, por enseñarme.

Gracias por qué haces de este un mundo más perfecto, dentro de sus imperfecciones, un mundo más feliz, pese a su dificultad, un mundo mucho más interesante en el que vivir.

Y con todo esto… no cambies nunca, porque, querido mundo, así como eres, eres perfecto. TE QUIERO.

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